La buena noticia en la historia humana
La Biblia es para los creyentes palabra de Dios, pero esto no nos
hace caer en el fundamentalismo ni nos exime de la tarea de querer conocerla y comprenderla mejor. Como colección de textos escritos en otra cultura, por muchas manos, en un arco de tiempo muy amplio, con un trasfondo histórico lejano al nuestro, supone un esfuerzo por parte del lector. Como palabra de Dios al hombre supone una sintonía entre el escritor anónimo que lo hacía movido por el Espíritu y el lector actual que lo lee con la sintonía que da la fe vivida en la comunidad. La Sagrada Escritura no es texto para una piedad individual, sino que refleja la fe del pueblo de Dios, de Israel y de la Iglesia. En ella la comunidad creyente descubre su palabra normativa, de unidad y de vida.
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