Palabra inquietante
Israel es ante todo un pueblo peregrino. Lo sabe y así se entiende a sí mismo. Un texto fundamental para comprender los orígenes de Israel como pueblo es la confesión de fe que hace el israelita cuando, una vez en la tierra, lleva las primicias de las cosechas al sacerdote, como acción de gracias y reconocimiento a Dios. No hace una profesión de fe basada en ideas, ni en conceptos abstractos. Echa la vista atrás y recuerda quién era y de dónde viene. ?Mi padre era un arameo errante. Bajó a Egipto y se estableció allí como emigrante con un puñado de gente; allí se convirtió en una nación grande, fuerte y numerosa. Los egipcios nos maltrataron, nos oprimieron y nos impusieron una dura esclavitud. Entonces clamamos al Señor, Dios de nuestros antepasados, y el Señor escuchó nuestra voz y vio nuestra miseria, nuestra angustia y nuestra opresión. El Señor nos sacó de Egipto con mano fuerte y brazo poderoso en medio de gran temor, señales y prodigios; nos condujo a este lugar y nos dio esta tierra que mana leche y miel. Por eso traigo las primicias de esta tierra que el Señor me ha dado? (Dt 26,5b-10b).
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