La Palabra turbadora
Cuando leemos la Biblia encontramos textos muy duros, con imágenes violentas, con exterminios de pueblos, que incitan a la venganza. ¡Y todo esto en nombre de Dios! El contraste es mayor cuando estamos acostumbrados a decir que Dios es «misericordioso, clemente, lento a la ira y rico en piedad» (Éx 34,6). ¿Cómo compaginar estas dos imágenes aparentemente irreconciliables o, al menos, contradictorias? Tenemos que reconocer que es verdad. No es difícil encontrar una serie de textos acerca de Dios que nos resultan duros o incluso
escandalosos. La segunda pregunta que se nos plantea es ¿debemos seguir leyendo estos textos? ¿debemos considerarlos como revelados, esto es, como palabra de Dios? ¿No sería más útil expurgarlos de la Biblia? Aún más. Si nosotros, como cristianos, sabemos que Jesús nos invita a perdonar a los enemigos ¿no deberíamos leer sólo el Nuevo Testamento?
Debemos comenzar por ver cuáles son estos textos para pasar en un segundo momento a descubrir cuál es su alcance y cómo podemos leerlos sin renunciar a su condición de textos revelados.
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