La sabiduría ¿ingenuidad o madurez?
A veces nos sorprendemos con textos bíblicos demasiado ingenuos como aquellos que afirman que al justo siempre le va bien. Me imagino al lector de la Sagrada Escritura o al participante de la celebración litúrgica poniendo cara de asombro o dibujando una sonrisa entre sorprendida y socarrona. No es menos chocante cuando leemos o escuchamos el libro del Eclesiastés afirmando que el único provecho que tiene el hombre en esta vida es comer, beber, y disfrutar de los pocos días que se nos conceden. ¿Podemos decir que los sabios son ingenuos? ¿Podemos considerar palabra de Dios a textos tan desencantados como los del Eclesiastés? Encontramos
una respuesta si vemos detrás de estos textos aparentemente
contradictorios una experiencia y un pensamiento religioso que
va evolucionando. Con todo, siempre estará la duda ¿la fe nos lleva al optimismo ingenuo o a una madurez socarrona y escéptica?
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