

La Iglesia nos propone una catequesis sacramental que nos hace creer en la verdadera presencia de Cristo en cada uno de los sacramentos. Los siete sacramentos, tienen su origen en Cristo el Señor, están ordenados a la santificación de los hombres, otorgan la gracia divina; nos ayudan a contribuir a la edificación de la Iglesia y al culto divino en situaciones fundamentales de la existencia. Los sacramentos como signos sensibles, alimentan la fe del creyente, lo preparan para la práctica de la caridad y lo envían a la instauración del Reino, del que son un anticipo.
El Concilio Vaticano II en la Constitución dogmática Sacrosanctum Concilium (Constitución sobre la liturgia), describe (no define) los sacramentos desde una visión integradora:
«Los sacramentos están ordenados a la santificación de los hombres, a la edificación del Cuerpo de Cristo y, en definitiva, a dar culto a Dios, pero, como signos, tienen también un fin instructivo. No sólo suponen la fe, también la fortalecen, la alimentan y expresan con palabras y acciones; por eso se llaman sacramentos de fe» (SC 59).
Desglosando un poco esta conceptualización, podemos decir que los sacramentos están:
Según el Concilio Vaticano II, los Sacramentos:
La eficacia sacramental, subrayada de 3 maneras:
EL SEPTENARIO SACRAMENTAL:
Definir cuales y cuántos sacramentos hay en total, fue una tarea nada fácil, pues desde el primer milenio de la era cristiana se intentó, pero no fue sino hasta el s. XII que se define y acota la noción de sacramento. Es Pedro Lombardo quien da una primera aproximación de lo que hoy conocemos como sacramentos.
Lombardo da una afirmación del septenario sacramental con diferentes argumentos:
Los Sacramentos son instituidos por Cristo, por lo tanto causan la gracia por sí mismos - ex opere operato (en función de la obra realizada, con independencia de la santidad del ministro), argumento antropológico de necesidad o conveniencia. «Era necesario que los sacramentos fueran siete, porque siete son los momentos fundamentales del ser humano» (L. Boff "nudos existenciales" y Rahner) argumento simbólico. El número 7 ? se trata de un protosímbolo, es decir, simbólico al número siete como la 'perfección' de la que habla la Sagrada Escritura, lo cual es un argumento de autoridad.
Algunas Declaraciones magisteriales que datan del s. XIII, puestas en profesiones de fe, mencionan ya los siete sacramentos y ofrecen una lista de ellos. En 1274, durante el Concilio de Letrán, se establece es septenario sacramental y el Concilio de Florencia en 1439 lo fija definitivamente. Este concilio da cinco ideas sobre los siete sacramentos:
Institución por Cristo
Los sacramentos, afirmó la Iglesia en la época escolástica, han sido instituidos por Cristo, señalando los momentos en que Cristo los ha instituido con base en la Sagrada Escritura.
Causalidad Sacramental
Los sacramentos causan la gracia ex opere operato (en función de la obra realizada), es decir, al recibir cada uno de los sacramentos, el amor de Dios nos es trasmitido, a esto se la llama 'eficacia objetiva', es decir, con independencia de la santidad del ministro (esto indica que, quien administra el sacramento puede ser tan o más pecador que quien lo va a recibir, pero eso no interfiere con la validez del sacramento, debido a que es el sacramento en sí mismo lo que verdaderamente importa). Esta fórmula fue acuñada por Pedro Lombardo ("Las Sentencias", s. XII), pero sigue vigente hasta nuestros días
Recopilación a cargo de: Mario Herrera R., SSP