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Catequesis Sacramental

 
 

Los Sacramentos de la Iglesia Católica

Introducción a los Sacramentos

La Iglesia nos propone una catequesis sacramental que nos hace creer en la verdadera presencia de Cristo en cada uno de los sacramentos. Los siete sacramentos, tienen su origen en Cristo el Señor, están ordenados a la santificación de los hombres, otorgan la gracia divina; nos ayudan a contribuir a la edificación de la Iglesia y al culto divino en situaciones fundamentales de la existencia. Los sacramentos como signos sensibles, alimentan la fe del creyente, lo preparan para la práctica de la caridad y lo envían a la instauración del Reino, del que son un anticipo.

El Concilio Vaticano II en la Constitución dogmática Sacrosanctum Concilium (Constitución sobre la liturgia), describe (no define) los sacramentos desde una visión integradora:

«Los sacramentos están ordenados a la santificación de los hombres, a la edificación del Cuerpo de Cristo y, en definitiva, a dar culto a Dios, pero, como signos, tienen también un fin instructivo. No sólo suponen la fe, también la fortalecen, la alimentan y expresan con palabras y acciones; por eso se llaman sacramentos de fe» (SC 59).

Desglosando un poco esta conceptualización, podemos decir que los sacramentos están:

  • Están "ordenados a" la Santificación de los hombres: dado que causan la gracia y ayudan a la edificación del cuerpo de Cristo, lo cual intensifica la construcción de la Iglesia y se manifiesta en el culto a Dios: celebración litúrgica.
  • Tienen un fin pedagógico: suponen la fe, la alimenta y la robustecen (esta afirmación hace frente a Martín Lutero quien declaraba que los sacramentos "sólo alimentan la fe").
  • Confieren ciertamente la gracia: su celebración prepara a los fieles para recibirla.
  • Práctica de la caridad: el sacramento arroja a la vida, es fermento de cambio, preparación del Reino.
  • Recuperación de los signos: comprensión de cada uno de ellos.

Según el Concilio Vaticano II, los Sacramentos:

  • Proceden de un doble movimiento: Parten de Dios => hacia la persona; y de la persona => hacia Dios.
  • Con 4 funciones: acción personal: santificación del ser humano; acción eclesial: edificación de todo el Cuerpo; acción litúrgica: culto vital y participación celebrativa de los fieles; acción pedagógica: son signos configurados por medio de palabras y cosas (las que se llevan a cabo en la celebración de cada uno de ellos).
  • Son sacramentos de la fe: La suponen, la alimentan, la expresan y la robustecen.

La eficacia sacramental, subrayada de 3 maneras:

  1. Disponen a recibir con fruto la misma gracia;
  2. disponen a rendir culto a Dios y
  3. disponen a practicar la caridad (el amor en toda su expresión).
  • Cuidado pastoral: comprensión fácil de los signos, reflejado en una recepción frecuente.
  • 4 referencias:
    • Dios
      • Cristo: son sacramentos de Cristo
      • Padre: orientados al Padre y le rinden culto
    • Iglesia
      • Liturgia (en ella) se compromete en ella (misión);
      • Identidad eclesial;
      • Apertura ecuménica.
    • Liturgia
      • Espíritu: obra la santificación, reúne al pueblo...
      • Prolongación de Mediator Dei de Pío XII
      • Ejercicio del sacerdocio de Cristo + actúa el Espíritu
      • No agotan la vida eclesial
      • No lo son todo en a liturgia
    • Pastoral
      • Participación: activa, consciente y plena
      • Propuestas de renovación litúrgica

EL SEPTENARIO SACRAMENTAL:
Definir cuales y cuántos sacramentos hay en total, fue una tarea nada fácil, pues desde el primer milenio de la era cristiana se intentó, pero no fue sino hasta el s. XII que se define y acota la noción de sacramento. Es Pedro Lombardo quien da una primera aproximación de lo que hoy conocemos como sacramentos.

Lombardo da una afirmación del septenario sacramental con diferentes argumentos:
Los Sacramentos son instituidos por Cristo, por lo tanto causan la gracia por sí mismos - ex opere operato (en función de la obra realizada, con independencia de la santidad del ministro), argumento antropológico de necesidad o conveniencia. «Era necesario que los sacramentos fueran siete, porque siete son los momentos fundamentales del ser humano» (L. Boff "nudos existenciales" y Rahner) argumento simbólico. El número 7 ? se trata de un protosímbolo, es decir, simbólico al número siete como la 'perfección' de la que habla la Sagrada Escritura, lo cual es un argumento de autoridad.

Algunas Declaraciones magisteriales que datan del s. XIII, puestas en profesiones de fe, mencionan ya los siete sacramentos y ofrecen una lista de ellos. En 1274, durante el Concilio de Letrán, se establece es septenario sacramental y el Concilio de Florencia en 1439 lo fija definitivamente. Este concilio da cinco ideas sobre los siete sacramentos:

  1. Son sacramentos de la Nueva Ley (difieren de la ley del Antiguo Testamento);
  2. Contienen y confieren la gracia, no solo la prefiguran;
  3. Cinco son para el bien individual (Bautismo, Confirmación, Eucaristía, Penitencia y Unción de los enfermos) y dos para el bien de la comunidad (Orden sacerdotal y matrimonio);
  4. Para que el Sacramento se realice, son necesarias: la materia (cosas), la forma (palabra-oración) y el ministro del sacramentos, éste debe llevar a cabo el rito sacramental con la "intención de hacer lo que hace la Iglesia";
  5. Tres de los siete sacramentos imprimen carácter: bautismo, confirmación y orden sacerdotal, por lo que no pueden ser reiterados.

Institución por Cristo
Los sacramentos, afirmó la Iglesia en la época escolástica, han sido instituidos por Cristo, señalando los momentos en que Cristo los ha instituido con base en la Sagrada Escritura.

Causalidad Sacramental
Los sacramentos causan la gracia ex opere operato (en función de la obra realizada), es decir, al recibir cada uno de los sacramentos, el amor de Dios nos es trasmitido, a esto se la llama 'eficacia objetiva', es decir, con independencia de la santidad del ministro (esto indica que, quien administra el sacramento puede ser tan o más pecador que quien lo va a recibir, pero eso no interfiere con la validez del sacramento, debido a que es el sacramento en sí mismo lo que verdaderamente importa). Esta fórmula fue acuñada por Pedro Lombardo ("Las Sentencias", s. XII), pero sigue vigente hasta nuestros días

Recopilación a cargo de: Mario Herrera R., SSP

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