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El Libro del Pueblo de Dios

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Carta de Jeremías

Introducción

Poco después de la primera deportación a Babilonia, el profeta Jeremías envió un mensaje a los exiliados. En él los exhortaba a aceptar las nuevas condiciones de vida que les imponía el destierro, ya que este sería más largo de lo que ellos pensaban (Jer. 29. 1-28). Inspirado en ese mensaje, un escritor anónimo redactó varios siglos más tarde esta CARTA DE JEREMÍAS, destinada a los judíos dispersos en el mundo griego, para ponerlos en guardia contra la idolatría. Al presentar su obra como un escrito de aquel célebre profeta, el autor empleaba un recurso literario habitual en esa época, a fin de conferir mayor autoridad a su enseñanza.
El tema central de esta Carta -más homilética que epistolar- es la crítica satírica del culto tributado a los ídolos, semejante a la que ya habían realizado los Profetas (Is. 44. 9-20; Jer. 10. 1-16). Esos dioses, fabricados por la mano del hombre, no pueden hablar, ni ver, ni oír, ni defenderse contra los peligros que los acechan: mucho menos podrán ayudar a los que les rinden un culto debido al único Dios. Este alegato mordaz contra la idolatría de todos los tiempos iba a ser retomado por el libro de la Sabiduría (caps. 13 - 15), y, más tarde, por san Pablo en su Carta a los Romanos (1. 18-32).

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