Monthly Archives: abril 2012

Multitudinaria firma de libros en Sevilla

(Pablo Borrallo, Sevilla). El pasado viernes 27 de abril la librería SAN PABLO de Sevilla acogió la firma de ejemplares de la biografía de Ramón Vila escrita por el periodista Víctor García Rayo. A pesar de las inclemencias del tiempo, que mermaron la mañana, fue un acto multitudinario e inolvidable con dos insignes personajes de la tauromaquia sevillana. Las cámaras autonómicas de Canal Sur fueron testigos de dicha la firma de ejemplares, al igual que los medios de comunicación de la prensa taurina nacional que, previamente a la cita, recogieron en sus páginas una nota con la convocatoria (aplausos.es; burladero.com; torosparatodos.tv). En la Corrida de Mihura celebrada en la tarde del domingo 29 de abril de 2012, televisada por Canal Sur TV, el periodista y cronista taurino D. Enrique Romero y el ex-matador de toros D. Francisco Ruiz Miguel hicieron mención explícita de dicho acto.

Tanto Víctor García Rayo como el doctor Vila nos trasladaron su gratitud tanto por la acogida y el trato humano que recibieron en nuestra casa, como por la enorme cantidad de ejemplares que firmaron.

Pablo Borrallo

Sevilla, 30 de abril de 2012

«Tú. Introducción a la oración»: un libro que deja huella

(Ángel Gómez Escorial, en Betania.es). El obispo italiano Alessandro Maggiolini fue muy popular en Italia. Por supuesto, por su labor pastoral, pero también por sus libros y sus intervenciones en los medios de comunicación. Se le conoce literariamente como Sandro Maggiolini y fue el único obispo italiano presente en el Comité de Redacción del Catecismo de la Iglesia Católica. Nació en Barreggio, Milán, en 1931 y falleció en Como en noviembre de 2008. Había sido ordenado sacerdote por Giovanni Battista Montini, el futuro Pablo VI, en 1955, en la Diócesis de Milán. Teniendo muy en cercanía la pastoral universitaria se especializó también en temas oracionales. Fue elegido obispo de Carpi en 1983 y luego lo sería de Como en 1989.

Casi nunca comenzamos estas reseñas de «El Libro de Betania» por la biografía del autor, pero, tal vez, merecía dar noticia de la relevancia de Sandro Maggiolini en Italia. Ello nos conduce a mejorar la presentación de un libro sobre la oración –su naturaleza– y su método –el fondo– verdaderamente singular: Tú. Introducción a la oración. Aleja Maggiolini lo más que puede el hecho de orar de algo o muy privado o fuera de contexto próximo. No es así la oración, al dirigirse a Dios, está dentro de todo lo que es el ser humano y el entorno en el que vive. Ciertamente la oración va dirigida a Dios pero se compone de realidad y de actividad humana.

Tiene la obra de Sandro Maggiolini un punto polémico, pues se opone, y casi fustiga, a los que dicen no creer y por tanto no orar, cuando todos, todos los seres humanos, tenemos un momento de elevación a Dios y ello sin poder evitarlo. Y junto a lo que llamaríamos «descripción de la estructura oracional» está efectivamente la práctica sobre la cual Monseñor Maggiolini también enseña y muestra.

De partida la explicación del titulo, iniciado por ese , por esa forma universal de dirigirse al próximo y al cercano, ya abre toda una lección oracional, pero también teológica. Realmente, el subtítulo –Introducción a la Oración– va encadenado al TÚ mediante un punto y seguido. Es posible que él buscase sobre la desnuda portada de un libro un TÚ gigante que se presentará como único dato. Eso –creo yo– se desprende de la explicación sobre la búsqueda del título de la obra.

Mi idea es que no se puede dejar pasar este libro, por, sobre todo, toda aquella persona de oración, interesada en la técnica oracional o que, incluso, esté pensando en que ya ha llegado su momento para comenzar a orar. Y leído el libro sin el acompañamiento que ha podido tener los lectores italianos por la notoriedad de su autor pues produce una mayor sorpresa por su importancia. Sin ánimo de exagerar –bien al contrario– sí puede decirse que es un libro que deja huella.

Ángel Gómez Escorial

Betania.es

Nº 746 (29 de abril de 2012)

Desafíos del perdón después de Auschwitz

(Mª Ángeles Gómez-Limón, en Estudios Eclesiásticos). Ante una obra con este título –Desafíos del perdón después de Auschwitz– es fácil reaccionar de dos maneras: «Un libro más sobre el Holocausto … ¿se puede decir más?, ¿no es mejor mirar para adelante y no mirar tanto hacia atrás?» … O bien: «Muy bien, una obra sobre un autor desconocido para la mayoría en un tema que puede ser interesante … ». Sin embargo, si alguien, pese a esa posible reacción primera, se atreve a entrar en este libro, se llevará varias sorpresas. Desafíos del perdón no es un libro sobre la Shoa, tampoco un análisis del pensamiento -tan asistemático, por otra parte- de Vladimir Jankélevitch, ni –menos aún– un ejercicio academicista de quien ofrece el resultado de una tesis doctoral. Mejor descubrirlo personalmente.

María Dolores López Guzmán (Pamplona 1965) es licenciada en Filología Hispá­nica y doctora en Teología. Imparte cursos de Teología en el Instituto Superior de Cien­cias Religiosas San Agustín, en la Universidad Pontificia Comillas y en el Instituto Supe­rior de Pastoral. Forma parte del Consejo de Redacción de la revista Sal Terrae, y es autora de varios libros: Cuando vayas a orar. Guía y ayuda para adentrarse en la oración (2005), Donde la maternidad se vuelve canto. Apuntes para una teología de la materni­dad (2006) y La desnudez de Dios (2007), junto a un nutrido número de artículos en diferentes revistas de teología, catequética, espiritualidad y pastoral.

No podemos menos que comenzar esta presentación de la obra recordando una afirmación que no puede dejarnos impasibles: «Ante la tragedia de la Shoa, a nadie le es lícito pasar de largo ( … ). Tomar conciencia de la naturaleza del mal que reveló el totalitarismo, es fundamental, ya que el perdón que se requiere no es el habitual, el de los conflictos de la vida ordinaria, sino aquel que está dispuesto a absolver la mal­dad absoluta» (de la Introducción). Exactamente, la autora nos recuerda hasta qué punto puede ser inmoral el olvido e insiste en la necesidad de detenerse ante un tema que termina siendo para todos profundamente incómodo, por no decir, acusador.

Tras el prólogo (excelente síntesis de Fernando Millán), sigue la Introducción, donde la autora presenta al pensador ruso-francés, y cinco capítulos. En el primero de ellos, se abordan las Ideas falsas del perdón, donde se desenmascaran mecanismos encubridores de una realidad rota. Así, la autora analiza con lucidez la banalidad que subyace a ciertos tipos de perdón (similiperdones). Son los que se sustentan en la acción del tiempo («el tiempo todo –no– lo cura»), en la intelección –como la necesidad de buscar razones que excusen lo inexcusable–, los que brotan del sentimiento de supe­rioridad del ofendido (la altiva clemencia, la avaricia espiritual…) y los que se quedan a medio camino.

Partiendo de estas clarificaciones, López Guzmán pasa a describir –capítulo segun­do– la naturaleza auténtica del perdón, que desarrolla teniendo en cuenta tres ele­mentos constituyentes e inalienables: el perdón es acontecimiento, esto es, y en una terminología muy precisa en el contexto de la obra: «advenimiento», «instante», «gra­tuidad» y «dimensión sobrenatural». El perdón es también relación: «con el otro» y «con el pecado». Por último, el perdón supone, decididamente, una remisión ilimita­da traducida como «radicalidad», «sacrificio», «orden nuevo».

Paradójicamente, el tercer capítulo se titula Lo imperdonable. Si no queremos caer en un «similiperdón», hay que atreverse a una pregunta insoslayable y legítima: «¿se puede perdonar todo, sea lo que sea, siempre y para siempre?». Consciente de llegar a un punto álgido de su obra, fundamentado y preparado en las páginas precedentes, la autora aborda el extremo conflicto entre justicia y perdón, afirmando que «lo imper­donable existe (…). Pero su presencia no implica la imposibilidad absoluta del per­dón sino una tensión dramática e irresoluble para el hombre entre lo irremisible y la absolución» (p.253). López Guzmán inicia el capítulo describiendo El mal radical y la toma de conciencia de hasta dónde puede llegar el mysterium iniquitatis del ser huma­no. Por ser «mal radical» adquiere rango de irreversible, irrevocable, irreparable y, por justicia, imprescriptible. La conclusión del capítulo –Justicia y perdón– hace distin­ciones necesarias y ofrece salida. El mal radical –tan real que asusta– puede no tener la última palabra.

En cuarto lugar se aborda la Confluencia de las tradiciones judía y cristiana en los signos de conversión del ofensor y en la absolución, donde la autora expresa a través de categorías comunes a ambas tradiciones, los desafíos del perdón. Elementos cons­tituyentes –y procesuales, en cierto sentido– son, en primer lugar, Memoria, verdad, confesión; en segundo lugar: Remordimiento, arrepentimiento, contrición; seguido de Reparación, penitencia; para terminar con el sentido de la Absolución.

Ahora bien, la honda confluencia entre ambas tradiciones, no es todo lo que puede decirse. El capítulo final de la obra aborda El «de-más» cristiano, su «exceso» y «des­medida». Unas palabras de Jankélevitch («judío agnóstico») nos sirvan de muestra de lo que aquí se desarrolla: «Que el padre del hijo pródigo acoja al arrepentido en su casa, es justo y se comprende. Pero abrazarlo, ponerle el mejor vestido, matar el novi­llo cebado y celebrar un festín en honor del arrepentido, ahí tenemos lo inexplicable, lo injusto, la misteriosa fiesta mayor del Perdón». Un perdón así es más que nosotros mismos y que cualquier posibilidad humana, de ahí el desarrollo de este «de más» cristiano en sus dimensiones sobrenatural, soteriológica y escatológica.

Como se ha podido deducir, Desafíos del perdón nos concierne a todos. Diríamos que no es un libro para estudiosos sino para personas de buena voluntad que no tie­nen miedo de la verdad. Filósofos, teólogos, pastoralistas … se darán cuenta que tras la temática de justicia y perdón se tocan otros temas decisivos, en un pensamiento teo­lógico construido con solidez, precisión, sin eludir temas espinosos (tómese nota del tema de la condenación eterna, por ejemplo) y sin caer en lo políticamente correcto. Desde las primeras páginas, el lector va sintiéndose afectado personalmente por algo que –desgraciadamente– no le es tan ajeno, sino sorprendentemente «próximo».

Volumen escrito con maestra sencillez (algo tan poco habitual en este género lite­rario) presenta una impecable estructura de forma y de fondo. Las recapitulaciones y transiciones que se hacen entre epígrafes son auténticos «sumarios» que nos per­miten ir dando cada paso con la claridad con que lo hace la autora. Siguiendo a Jan­kélevitch, pero mucho más allá de él, Mª Dolores López Guzmán, articula pensamiento y abre horizonte.

Estas palabras de la autora nos sirven de síntesis: «Puede decirse que, en cierta manera, el perdón tiene carácter pascual pues abre el camino hacia una realidad nueva, reconciliada, donde Dios será todo para todos. Jesús pronunció palabras de absolu­ción en la cruz. En el corazón de su paso de la muerte a la Vida aparece el perdón.

Sólo el perdón de Dios tiene poder para conducir a toda la humanidad a una creación nueva. y solo en Él, el «exceso» de gracia que Jankélevitch intuye en el per­dón se convierte de hecho en una historia real de salvación plena» (p.374).

Mª Ángeles Gómez-Limón

Estudios Eclesiásticos Vol. 87 (2012), nº 340, 176-178

La esfera de cristal de Murano

(Sara Moreno Valcárcel, en Lazarillo).Con La esfera de cristal de Murano, su primer libro, Leticia de Leonardo ganó el premio «La Brújula» de la Editorial San Pablo en su tercera edición. Se trata de un relato de aventuras (quizá algo complicado en su desarrollo), protagonizadas por una pareja de hermanos y algunos amigos en un idílico pueblo de los Alpes italianos. Un juego de acertijos encadenados que los personajes van resolviendo hasta llegar al alegre y exitoso final. Los valores predominantes son los familiares (presencia importante del abuelo), así como los de la buena convivencia entre los habitantes del pueblo. Las ilustraciones de José Luis Navarro, de una perfección notable, ayudan a comprender los sucesivos mensajes misteriosos. El estilo literario es muy bello, especialmente en las descripciones. Y la acción mantiene en todo momento alerta el interés de los lectores.

Sara Moreno Valcárcel

Lazarillo

Revista de la Asociación Española de Amigos del Libro Infantil y Juvenil

Nº 25, pp. 43-44.

Carmen Guaita: «Es momento de pensar en lo que estamos haciendo con la educación»

ENTREVISTA CON MOTIVO DE LA INMINENTE APARICIÓN DE SU LIBRO MEMORIAS DE LA PIZARRA, EDITADO POR SAN PABLO

(SP). Carmen Guaita, vicepresidenta del sindicato independiente de profesores ANPE, dedica al mundo educativo su nuevo libro, Memorias de la Pizarra, que edita SAN PABLO en el mes de mayo. Mediante entrevistas con nueve maestros que se formaron y dieron clase durante los años centrales del siglo XX, desde la Guerra Civil hasta la década de los setenta, Carmen Guaita hace un recorrido por el pasado, el presente y el futuro de la profesión docente, descubriendo la esencia y el sentido auténtico del ser «maestros». El libro pertenece a la colección Psicología y Educación, en la que también se encuentran dos títulos de éxito de la autora: Contigo aprendí y Desconocidas.

Después de un libro sobre la educación en valores y otro sobre la mujer en la sociedad actual, presenta ahora un libro sobre la educación, la enseñanza, la profesión del maestro. ¿Por qué?

Realmente, la educación está siempre en la esencia de lo que escribo. Educar es mi profesión y la pasión de mi vida. Creo que la educación es el fundamento básico de cada proyecto personal, un catalizador de la vida; por eso, en los temas de mis libros –los valores, la igualdad entre hombres y mujeres, la esperanza en el futuro– está siempre presente la educación. Cuando el profesor Luis Fernando Vílchez me propuso dar voz a los viejos maestros, me pareció una gran oportunidad.

El libro aparece en un momento en el que se está hablando mucho de educación: cambios de legislación, recortes económicos, reajustes, reclamaciones de los profesores, exigencias de ampliación de horario… ¿Es casualidad que su libro salga precisamente ahora? ¿Cuál es su opinión acerca de la situación que está viviendo el mundo educativo actualmente?

Cuando comencé a preparar el libro, podríamos haberlo considerado una casualidad. En este momento de crisis profunda, cuando la educación está pagando injustamente una recesión que no ha causado, cuando se recortan los programas de atención a los alumnos y el número de profesores, y estamos cercenando el futuro, este libro viene a ser una causalidad. Todo cambia, pero en la educación hay un elemento estable, esencial y eterno: la persona. Los nueve maestros de las Memorias de la Pizarra conocen esta esencia, la pusieron en práctica y nos la cuentan.

Sus libros surgen siempre del diálogo, de la conversación. ¿Por qué el género de la entrevista? ¿Es el diálogo parte de su éxito como escritora?

Siempre me ha interesado muchísimo la relación personal, el diálogo cara a cara que nos personifica. Para mí este diálogo es uno de los grandes tesoros de la vida, y aprendo mucho de él, me transforma. Para colmo, soy profesora, es decir profesional de una de las más bellas formas de la comunicación humana: la relación educativa.

A lo largo de estos años, he tenido el privilegio de dialogar con personas extraordinarias, que han confiado en mí para transmitir sus experiencias y sus reflexiones. Han puesto en mis manos parte de su vida y me han dejado que la cuente. Ha sido algo maravilloso para mí. En el camino de las Memorias de la Pizarra he sentido, a veces de manera abrumadora, la responsabilidad de ser fiel a los testimonios de estos maestros, y de reflexionar a partir de ellos humildemente y con respeto. Este ha sido el más difícil de escribir de todos mis libros pero estoy contenta con el resultado. Creo que es momento de pensar en lo que estamos haciendo con la educación, y espero que estas memorias sean inspiradoras para los docentes de hoy y para toda la sociedad.

«Por sus frutos los conoceréis», un libro excepcional

(Javier Sánchez Villegas, en Libris liberi). Nunca había leído nada de Juan María Laboa. Este autor era para mí prácticamente desconocido, salvo porque lo he visto en todas las bibliografías de los manuales de Historia de la Iglesia en la carrera de Teología. Y, curiosamente, he empezado a oír hablar de él recientemente a bastantes personas.
Hace un mes me acerqué, como ya es costumbre para mí por lo menos una vez a la quincena, a la librería San Pablo. Mi intención era ver las novedades que se habían publicado. Y no salgo de mi asombro cuando la Hermana Teresa (que me conoce desde hace ya más de veinticinco años y sabe de qué pie cojeo) me habla de Por sus frutos los conoceréis y me lo recomienda vivamente. No pude resistirlo más, así que lo compré y me entregué a la lectura sosegada del mismo. Pero, como ya es tradicional, comencemos por el principio. ¿Quién es Juan María Laboa?
En la contraportada del libro, el autor es presentado como doctor en Historia y licenciado en Filosofía y Teología. Es especialista en Historia de la Iglesia. Ha sido profesor de esta disciplina en la Universidad Pontificia de Comillas de Madrid. Fue fundador y director de la revista XX Siglos de Historia de la Iglesia. Actualmente trabaja en la parroquia de Santa María la Blanca, de Madrid. Entre sus obras destacan: Iglesia y modernización. Aproximación al modernismo, UPCO, Madrid 1978; ¿Una Iglesia en transformación?, Narcea, Madrid 1981; Iglesia y religión en las constituciones españolas, Encuentro, Madrid 1981; La larga marcha de la Iglesia, BAC, Madrid 1985; El integrismo. Un talante limitado y excluyente, Narcea, Madrid 1985; Iglesia e intolerancia. La guerra civil, Atenas, Madrid 1987; El postconcilio en España, Encuentro, Madrid 1988; Cristianismo y vida pública. Solidaridad y subsidiariedad en la sociedad española, UPCO, Madrid 1993; Políticas de la familia. Perspectivas jurídicas y de servicios sociales en diferentes países. UPCO, Madrid 1993; La Iglesia del siglo XIX. Entre la restauración y la revolución, UPCO, Madrid 1994; Los Papas del siglo XX, BAC, Madrid 1998; Atlas histórico del cristianismo. San Pablo, Madrid 1999; La Iglesia en España, San Pablo, Madrid 1999; Los laicos en la Iglesia, BAC, Madrid 2003; Atlas histórico de los monasterios. San Pablo, Madrid 2004; Historia de la Iglesia. San Pablo, Madrid 2004; Los años que vivimos peligrosamente, UPCO, Madrid 2005; Historia de los Papas. Entre el reino de Dios y las pasiones terrenales, La Esfera de los Libros, Madrid 2005; Atlas histórico de los Concilios, San Pablo, Madrid 2008; Cristianismo, San Pablo, Madrid 2010.
En colaboración con otros autores, también ha publicado: La Iglesia y su historia,  Encuentro, Madrid (varios volúmenes publicados desde 1979); Historia de la Iglesia, BAC, Madrid (varios volúmenes publicados desde 1980); La Iglesia en España, 1950-2000, PPC, Madrid 1999; Historia de las diócesis españolas, BAC, Madrid (varios volúmenes publicados desde 2002).
Juan María Laboa ha publicado también innumerables artículos en revistas especializadas. Colabora asiduamente en Bitácora de peregrinos, página web en la que escriben también José Lorenzo (redactor jefe de la revista Vida Nueva), Dolores Aleixandre y Alfonso Carcasona, entre otros. (Véase http://www.bitacoradeperegrinos.net).
Ya decía san Pablo: «En una palabra, quedan estas tres: la fe, la esperanza y el amor. La más grande es el amor» (1Cor 13,13). De eso va este libro, del amor. Se pueden escribir muchas historias de la Iglesia, pero la realmente importante es la que parte de Jesús y de su amor encarnado y va recorriendo todas las etapas, siglo a siglo, hasta llegar a nuestros días, en esa misma clave. Casi podríamos decir que el libro se inicia con una cristología (ver los primeros cuatro capítulos: La ternura de la paternidad, Las parábolas de Jesús, Los milagros de Jesús y La compasión y la misericordia de Jesús) y culmina con una antropología teológica que descansa nuevamente en la cristología (capítulos: ¿Qué es el hombre?, Experta en humanidad y Jesús y el dolor). Porque, ¿es posible otra visión del hombre ajena al hombre Jesús? Así, paso a paso, Laboa va exponiendo el quehacer cotidiano de la Iglesia en clave de caridad; la labor de todas esas personas que, a lo largo de la historia (Unamuno diría «intrahistoria»), han ido plasmando el núcleo del Evangelio: «Nadie tiene mayor amor que el que da la vida por los otros», «Amaos los unos a los otros como yo os he amado». Tras la lectura de este libro, uno se queda con la sensación de que, efectivamente, la Iglesia es «experta en humanidad». Lo ha sido, lo es y, si Dios quiere, lo será. Porque la Iglesia tiene muchas caras, pero en su núcleo esencial sigue estando Dios, es decir, el amor. Tenía razón la Hermana Teresa, este es un libro excepcional.
Javier Sánchez Villegas
Libris liberi (12 de abril de 2012)

Juan de Ávila, un maestro para el siglo XXI

(Vida Nueva). Apóstol de Andalucía, patrono del clero español, sabio director espiritual, predicador incansable, Maestro… y próximamente, doctor de la Iglesia. Así lo anunció Benedicto XVI el pasado mes de agosto, en Madrid, mientras la Iglesia española se prepara para el acontecimiento. Pero, ¿quién era Juan de Ávila? ¿Cuáles fueron las fuentes de su espiritualidad? ¿Qué queda del Maestro en el siglo XXI?

En Juan de Ávila. Un apóstol en camino (San Pablo 2010), el sacerdote jiennense Juan Rubio, director de Vida Nueva, le presenta como un Maestro, «porque antes aprendió a ser un fiel discípulo de Jesucristo», y le sitúa entre los grandes evangelizadores de la histotira de la Iglesia española.

Ahora, la Editorial San Pablo acaba de presentar la edición de bolsillo de esta obra, fundamental para conocer la personalidad de Juan de Ávila.

«Juan Rubio Fernández se ha acercado al maestro Ávila con la reverencia de un creyente admirado ante la acción transformadora que el Espíritu realiza en cada uno –escribe el cardenal Carlos Amigo en el prólogo–. Estudia la personalidad del Santo con la objetividad del historiador, que busca en el documento la huella que identifica el acontecer de los tiempos con la vida de una persona».

“Y con una visión cargada de actualidad, nuestro autor nos eleva, más allá de los días que pasaron, hasta la figura de san Juan de Ávila y nos lo presenta como un notable ejemplo de evangelizador para el siglo XXI”, añade el cardenal.

Vida Nueva.es (23 de abril de 2012)

El Libro de las Fundaciones de santa Teresa

(Ángel Gómez Escorial, en Betania.es). No puedo negar la especial simpatía y admiración que, desde que comenzó a editarse, la Biblioteca clásicos cristianos, de San Pablo, ha producido en mí y, asimismo, en esta sección de «El Libro de la Semana». Su existencia significa la posibilidad de acceder a las obras fundamentales de la nómina de nuestra cultura religiosa y a un precio asequible. Creo, además, que todas ellas han sido recogidas en esta sección bibliográfica de Betania.

Hoy contemplamos uno de los libros fundamentales de esa lista de obras como lo es el Libro de las Fundaciones, de santa Teresa de Jesús. Se presenta además en una edición muy reputada: por la importancia del especialista que la realiza: Salvador Ros García. Cuenta la «Biblioteca clásicos cristianos», siempre, con la edición muy cuidadosa de clásicos cristianos. Una de sus características es una larga introducción que da noticia histórica de la obra y del su autor. En este caso preciso de la obra de santa Teresa la introducción se adentra en un examen crítico mediante el afloramiento de los trabajos de análisis y estudio de la misma. Si un lector ajeno totalmente –en este caso– al Libro de las Fundaciones y nada conocedor de Teresa de Ávila, contaría en la introducción con elementos suficientes para tener conocimiento preciso del terreno en que se desenvuelve.

Estamos ante el último libro escrito por santa Teresa de Jesús y para muchos el mejor. Y no solo porque se narre en la obra todo al trabajo fundacional de Teresa de Ávila, sino por los contenidos espirituales, históricos y yo diría que hasta sociológicos respecto a la España del siglo XVI. Teresa fallece en Alba de Tormes, el 4 de octubre de 1582 y con sus pertenencias estaban los cuadernos y borradores de la obra.

No obviemos que Teresa de Ávila escribe un prólogo para el Libro de las Fundaciones y que, en el mismo, da las razones y motivos para el nacimiento de la obra. Hay, sin duda, en toda ella no sólo un contenido histórico o cronológico. Lo que verdaderamente contiene es un mensaje teológico de altura. Es la presencia de Dios en todos sus trabajos y la evidente oposición del dominio a los mismos. Supongo que la opinión más certera del peso del Libro de las Fundaciones lo tendrá que dar el mismo lector que acometa su lectura.

Añadir para terminar que Salvador Ros García explica que ha utilizado para preparar la presente edición del Libro de las Fundaciones la edición crítica y facsímil realizada por Tomás Álvarez en 2003. La más completa que se ha producido. Y, asimismo decir que Salvador Ros García pertenece a la orden de Carmelitas Descalzos. Cursó estudios de Teología en Salamanca y Roma, es especialista en Teología Espiritual. Es un muy conocido estudioso de santa Teresa. Y sobre la santa de Ávila tiene publicados numerosos libros y monografías.

Ángel Gómez Escorial

Betania.es

Nº 745 (22 de abril de 2012)

Manuel Alfonseca gana el IV Premio La Brújula con la novela «La corona tartesia»

(SP). El 23 de abril de 2012, Día internacional del libro, el Jurado del IV Premio «La Brújula» de narrativa infantil y juvenil de valores, compuesto por Marinella Terzi, Luis Fernando Vílchez y Paloma Orozco, con la intervención del subdirector editorial de San Pablo, Pedro Miguel García Fraile, en calidad de secretario y sin voto, ha tomado la decisión de otorgar el premio a la novela La corona tartesia, de Manuel Alfonseca, que se presentó bajo el pseudónimo de Tartesos.

Manuel AlfonsecaManuel Alfonseca (Madrid 1946), doctor ingeniero de telecomunicación y licenciado en Informática, catedrático retirado de la Universidad Autónoma, tiene una amplia trayectoria en la docencia universitaria. Ha sido miembro de la Academia de Ciencias de Nueva York, entre otras instituciones, y es un prolífico escritor de libros y artículos técnicos y de divulgación científica. En el campo de la literatura infantil y juvenil ha publicado numerosos libros; ha obtenido el premio Lazarillo en 1988, con El Rubí del Ganges, y finalista en el Lazarillo de 1987, en el premio Elena Fortún en 1988 y en el premio de la CCEI (Comisión Católica Española de la Infancia) en 1990.

La corona tartesia se ubica en la Cesaraugusta del año 484 aproximadamente, en el momento de mayor cambio político que sufre la Península desde la llegada del Imperio Romano, debido a su caída y a las continuas luchas de poder entre los diferentes pueblos bárbaros; vándalos, suevos, alanos, godos, visigodos… El libro narra las aventuras de un hombre y su nieto de origen romano, Julio y Lucio Eolio en busca de la corona tartesia, en medio de la Hispania visigoda. Viajes, misterios, aventuras y peligros se suceden en un periplo que les lleva a las más importantes ciudades de la época en el Mediterráneo (Roma, Cartago, Tarraco, Malta…). Narrada en primera persona, con frases cortas y a un ritmo muy dinámico y vertiginoso, permite una aproximación a un período histórico convulso y relata con acierto, combinando el género histórico con el de aventuras, un viaje físico pero también interior hacia la madurez, como si de una pequeña Odisea se tratara.

La corona tartesia se convierte en el IV Premio «La Brújula». Los premios de las ediciones anteriores son:

El chico de la ventana, de Silvia Corella Pla. Premio «La Brújula» 2009

El cuentanubes, de Beatriz Osés. Premio «La Brújula» 2010

Los dibujos sin memoria, de Marcos Villalón. Obra finalista 2010

La esfera de cristal de Murano, de Leticia de Leonardo. Premio «La Brújula» 2011

Consejos para acompañar la vida

(SP). Este libro contiene 278 consejos de sabiduría para acompañar la vida. Momentos de sabiduría es una invitación a detenerse, a hacer una reflexión serena que permita centrarse y mirar la propia existencia desde una perspectiva positiva y activa. Son consejos útiles que pretenden ayudar al lector a cargarse de sabiduría para caminar hacia la plenitud en la vida. El libro cuenta con un índice temático para buscar en cada momento el pensamiento más adecuado a cada situación y a cada circunstancia. Su autor, Álvaro Santos, es el responsable de la edición de las Agendas de San Pablo.