Un muy bello relato de la vida de la Virgen María

(Ángel Gómez Escorial, en Betania). La mujer que venció al mal, libro muy adecuado para el mes de mayo, mes de María, y para ofrecer en cada jornada de dicho mes una oración y una meditación. El material está basado en el recorrido evangélico y en la tradición de la Iglesia. Su autor el padre Gabriele Amorth, que es un sacerdote italiano conocido como el exorcista de Roma. Pero su fama se debe también a sus escritos. Conoce, sin duda, el padre Amorth la estructura del mal que aqueja a la humanidad y pone a María como refugio y defensa contra el mal. De ahí la importante alusión en el título del libro.

Pero fuera de cualquier consideración cercana al oficio de exorcista, este es un buen libro para practicar la devoción a María durante el mes de Mayo… y siempre. Tiene formato de formulario para cada día y termina el formulario cotidiano con dos reflexiones: uno dedicado a María y otro a «nosotros», al efecto de ese trabajo oracional en nosotros mismos. Realmente los comentarios finales, las dos reflexiones, son muy interesantes.

El padre Amorth lo que construye, en realidad, es una biografía de María de Nazaret a lo largo de 31 días o capítulos. Y, realmente, quien obtenga el libro para su lectura personal encontrara un muy bello relato de la vida de la Virgen María. Es, tal vez y a mi juicio, lo mejor de este libro, que sin duda merece la pena ser leído con atención. Personalmente me ha interesado mucho su lectura y la sensibilidad del autor para presentar la vida de María, Nuestra Madre.

Ángel Gómez Escorial

Betania.es

Nº 793 (26 de mayo de 2013)

El reto de responder creativamente a la exigencia de tiempos excepcionales

(Revista Diálogo Filosófico). El gran concilio pendiente de nuestro tiempo, que sería uno de los más importantes de la historia, debería introducir a la Iglesia en la modernidad. Javier Monserrat dedica este ensayo, Hacia el Nuevo Concilio, donde aprovecha otros ensayos suyos anteriores (Dédalo y Hacía un nuevo mundo), a proponer en qué debe consistir la adaptación de la Iglesia al mundo moderno. La lógica histórica que debería conducir al nuevo concilio que avalara la relectura del cristianismo en la modernidad se expone desde un razonamiento construido desde la ciencia, la filosofía y la teología. En los últimos siglos la Iglesia cristiana habría vivido en la tribulación de no acertar en su misión esencial: proclamar el kerigma de Jesús en la cultura de nuestro tiempo. Habría sido la angustia de no acertar en la hermenéutica del designio divino revelado en Cristo que desvelara el enigma del mundo y en una acción sociopolítica que contribuyem realmente a combatir el drama de la existencia, anticipando la realización del Reino anunciado por Jesús. Sin embargo, la modernidad no sería un obstáculo para la proclamación del kerigma sino, al contrario, ocasión para una profundización en la Voz del Dios de la Creación que iluminaría la voz del Dios de la Revelación. Los ocho capítulos de que consta este libro quieren mostramos que los hechos históricos generados por una colosal transformación de las ideas ponen al cristianismo ante el reto de responder creativamente a la exigencia de tiempos excepcionales: el cambio paradigmático filosófico-teológico que haga posible una nueva hermenéutica cristiana ante la modernidad y el cambio orientado a un nuevo diseño de la acción cristiana en la historia civil hacia la lucha final contra el sufrimiento humano.

Revista Diálogo Filosófico (enero-abril de 2013).

Mª Ángeles López Romero: «No creo necesario dejar de lado el sentido del humor cuando se habla de fe»

Entrevista a Mª Ángeles López Romero, autora de Mamá, ¿Dios es verde?, que se presenta el próximo martes, 28 de mayo, en la FNAC

(SP). Mª Ángeles López Romero, periodista, redactora jefe de la revista 21 y autora de dos libros de éxito, Papás blandiblup y Morir nos sienta fatal, ha escrito un nuevo libro: Mamá, ¿Dios es verde?, una simpática conversación con su hijo Miguel, de 7 años, sobre Dios y la fe. Mañana lo presenta en el Fórum FNAC-Callao, arropada por el escritor y periodista Pedro Miguel Lamet, el cantautor Migueli, y el profesor universitario y psicólogo Luis Fernando Vílchez, que es también director de la colección. Hemos querido hablar con la autora antes de la puesta de largo de su libro.

¿Desvela en el libro la respuesta al título? ¿Cómo es eso de que Dios es verde?

La pregunta se le ocurrió a mi hijo cuando contaba solo cinco años. Y fue el origen de este libro, que pretende responder a las preguntas esenciales sobre Dios, la fe, la Iglesia, la religión… de un modo sencillo y comprensible para cualquier lector. Pero la verdad es que mis respuestas suelen generar más preguntas. Procuro huir de los dogmatismos. Así que la solución suele quedar al arbitrio del lector. Sí le adelanto que a medida que avanza el libro Miguel llega a la conclusión inevitable de que Dios es color carne. Lo ideal sería dejar de imaginar a Dios a la medida de los seres humanos y empezar a imaginarnos a nosotros a la medida de Dios.

¿Qué hay de novedad en este libro, más allá de la originalidad de su título?

No sé si es absolutamente original, pero hay en él desde luego un esfuerzo notable por renovar los lenguajes, las imágenes literarias y fórmulas con las que hablamos de Dios. No solo a los niños. También a los adultos. Porque este no es un libro para niños.

 ¿A quién va dirigido entonces?

 A adultos que quieran transmitir la fe a sus hijos, nietos o alumnos. A creyentes cansados del lenguaje religioso manido, que quieren ver expresado aquello que creen y viven sin sentirse incómodos. Incluso a aquellos no creyentes interesados en conocer mejor en qué cree exactamente un creyente de hoy, que no tiene nada que ver con los tópicos que suelen difundirse al respecto. Los que busquen la fe del carbonero o el «milagreo», en este libro no los van a encontrar.

 Deduzco por su libro que usted considera que se puede (y se debe) hablar de todo con los niños…

 Claro. Ya avisaba de ello en mis anteriores libros, Papás blandiblup, y Morir nos sienta fatal. Más aún si se trata de algo que entendemos que es bueno para ellos, como conocer a Jesús de Nazaret y el modelo de vida que nos propone. Pero, claro, hay que encontrar el modo. Lo he pasado muy bien buscando metáforas y comparaciones que le permitieran entender. Y así el Espíritu Santo es la banda sonora de una película o la fe una especie de carné por puntos que hay que renovar porque, si no, se vuelve inservible.

 ¿De qué color es la piel de Dios?

 Miguel diría que es color carne. Desde luego el mejor modo de conocer a Dios es fijarnos en Jesús. No hay mejor brújula cuando nos asalten las dudas.

 Dice que abusamos de nombrar a Dios a todas horas, pero, ¿no es también importante hablar de Dios, transmitir nuestra experiencia de Dios a los demás, y especialmente a los niños? ¿Cómo compaginar ambas cosas?

Claro que es importante transmitir la experiencia de Dios a nuestros hijos cuando hemos vivido nuestra propia fe como algo bueno para nosotros, que conforma nuestras vidas,  nos ha aportado felicidad y nos ha enseñado a ser mejores. Pero a veces caemos en el error de pensar que transmitimos más si hablamos mucho de ella, o que el único modo de hacerlo es ése. Mi abuela decía que «obras son amores y no buenas razones». Seguramente la mejor manera, si no la única, de transmitir verdaderamente la fe sea el testimonio. El ejemplo de vida. Jesús dijo «por sus obras los conoceréis». No por sus discursos. Ni siquiera por sus oraciones, aunque la oración sea una magnífica manera de entrar en contacto con Dios.

¿Por qué la fórmula del diálogo con su hijo?

Porque me permite el juego literario y me obliga a la sencillez, que era un ingrediente imprescindible en este proyecto. También porque no quería desaprovechar los últimos coletazos de chispa, ingenuidad, frescura y picardía de mi hijo pequeño antes de que se haga mayor. Algunas de sus preguntas y reflexiones son verdaderamente desarmantes. Y por eso muy estimulantes. Cualquiera que se relacione con niños de esas edades sabrá de lo que hablo.

 ¿Por ejemplo?

 Me dijo que estaba claro que los dueños de una panadería eran muy cristianos porque leyó el eslogan: «El pan nuestro de cada día»… En otra ocasión le pidieron en catequesis  que rezara el Ave María y cantó, con música de Bisbal: «Abre María, la panadería, si tú la abres yo te compraría…». Son sólo dos anécdotas, pero reveladoras de lo desconcertante que puede llegar a ser.

 ¿Y qué cosas pregunta un niño cuando habla de religión?

 ¡De todo! No hay temas tabú para él. El mal, el infierno, los curas, las otras religiones, el origen de la vida… A todo eso y mucho más me ha obligado a responder. Pero más allá de los detalles en que podamos entrar en nuestra conversación, Mamá, ¿Dios es verde? habla de compromiso con los más desfavorecidos, de ser feliz y hacer felices a los demás. Del modelo de vida que propone Jesús, no de normas, reglas, pecado y condena. La intención es que este libro sea liberador.

Algunas de sus respuestas pueden molestar en los sectores más ortodoxos y conservadores de la Iglesia. ¿Le preocupa?

No en la medida en que el libro está escrito desde la honestidad y la libertad de conciencia de alguien que no es teóloga. Solo soy una mujer creyente que ha llegado a la conclusión de que la fe ha sido algo bueno, felicitante y liberador para ella y quiere por eso dejársela a sus hijos en herencia. Si molesta a alguien, lo sentiré, pero no podía dejar a un lado mi honestidad cuando se trata de hablar de principios y creencias. Y tampoco creo que sea necesario dar de lado el sentido del humor cuando se habla de fe.

Aunque Dios aparece en el título de su libro, usted propone en él dejar de nombrarlo por su nombre de pila y hacerlo más bien por sus apellidos. ¿Cómo lo haríamos?

Las formas pueden ser infinitas. ¿Qué le parece el Amor con mayúsculas, o el Corazón del Mundo? Lo de menos es cómo lo nombremos. Porque a veces esos nombres que le damos no son más que barreras que ponemos entre nosotros. Verdaderamente creo que estamos abusando de nombrar a Dios a todas horas. Y a veces lo usamos como arma arrojadiza. Pero lo importante es cómo lo percibas tú. Cómo lo sientas. Cómo caliente tu corazón, dé alas a tu alma y aliente tus ganas de ser mejor y darte a los demás. Esa es la moraleja de este libro.

Mamá, ¿Dios es verde? se presenta el próximo martes, 28 de mayo, a las 19.30 horas, en el Fórum FNAC Callao, Madrid, en un acto en el que intervendrán, junto a la autora, Pedro Miguel Lamet, escritor y periodista, Migueli, cantautor, y Luis Fernando Vílchez, profesor universitario, psicólogo y director de la colección «Religión y Educación» de la Editorial San Pablo.

Una ayuda para comprender, sentir y vivir mejor lo que decimos

(P. Izquierdo Gil, en Ephemerides Mariologicae). En la Introducción a Pater, Ave, Gloria, informa Bruno Forte, arzobispo de Chieti, que estos comentarios fueron preparados para la Escuela de oración de su diócesis y que se publicaron inicialmente en la revista Gesù.

El título y el subtítulo informan claramente sobre el contenido. Se va desgranando, a veces palabra tras palabra, otras veces frase tras frase, cada una de las tres oraciones. Lo peculiar del comentario al Padrenuestro y al Avemaría es que el propio comentario está formado por oraciones dirigidas, respectivamente, a Dios Padre y a María; estamos, pues, ante oraciones glosadas en lenguaje orante. El comentario al gloria Patri sigue el mismo procedimiento de comentar la secuencia de palabras y fórmulas, pero no está escrito como desarrollo directamente orante (excepto en el párrafo final), aunque tiene el mismo tono espiritual. En las exposiciones se intercalan a menudo palabras de la Escritura y, en ocasiones, plegarias de la tradición cristiana (san Agustín, Newman, Kierkegaard, etc). El libro, presentado en una maquetación peculiar, está escrito con sensibilidad y múltiples expresiones reflejan la teología del autor. Aunque alguna frase que otra resulta algo difícil de entender, el texto fluye con sencillez y con el afecto del corazón. Dada la frecuencia con que recitamos estas plegarias, nos ofrece una ayuda para comprender, sentir y vivir mejor lo que decimos.

P. Izquierdo Gil

Ephemerides Mariologicae 63 (2013) 187.

Un servicio de los pastores a los creyentes para conocer mejor a Aquel en quien creemos

(Pablo Largo Domínguez, en Ephemerides Mariologicae). Podemos presentar este libro –La belleza de la fe– ajustándonos a cuatro preguntas clásicas: quién, qué, para quién, cómo.

El subtítulo permite responder a la primera, la relativa al quién. Hallamos 22 firmas de obispos españoles y una de un exegeta extranjero (Klemens Stock); en portada, en lugar de las firmas, encontramos una pequeña fotografía facial de cada firmante. El editor y coordinador de estos comentarios, Pablo Cervera, explica el criterio seguido para la selección de pastores que figuran en esta obra: «Con prontitud y generosidad han acudido a mi invitación aquellos que me eran más cercanos por trato o conocimiento, y he querido que todas las regiones de España estuvieran representadas en estas páginas» (p. 7).

También el subtítulo da cuenta del qué, es decir, del contenido del libro. Contiene 16 comentarios al Símbolo apostólico y 7 a los Sacramentos. El Apéndice de Stock expone el don de Dios y el mandato de Dios en el Decálogo y en las Bienaventuranzas. En síntesis: en la obra se expone lo que creemos, lo que celebramos y lo que hemos de practicar. Son, pues, textos de pastores dirigidos a los creyentes en general (este es su para quién). Autores y destinatarios condicionan en mayor medida el cómo: cada explicación va redactada según el estilo propio de su autor, pero muchas coinciden en varios rasgos: el marco de la tradición eclesial al modo como suelen hacerlo los obispos, las citas algo numerosas de pasajes de documentos del Vaticano II y de lugares del Catecismo de la Iglesia Católica (en algún caso, la articulación y el contenido de la explicación depende directa y ampliamente del Catecismo), referencias también al magisterio y la teología de Benedicto XVI. Añadamos otros rasgos «metodológicos»: la claridad expositiva, ajena a todo tecnicismo, la concentración en lo que se considera esencial, la atención a la situación cultural en que nos movemos (esto, en reducidos casos).

El texto de K. Stock muestra el anclaje fuertemente teológico e histórico-salvífico de los mandamientos (centrados en la relación con Dios y en la relación interpersonal de los miembros del pueblo) y de las bienaventuranzas (que exhiben una estrecha relación entre el obrar humano y el modo divino de actuar): no estamos ante una ética natural, sino ante una ética enraizada en la experiencia del Dios liberador y el Dios revelado en Jesús. El autor glosa breve y densamente cada mandamiento y bienaventuranza.

El libro es un servicio que los pastores, como maestros en la fe, ofrecen a los creyentes para que conozcamos mejor a Aquel en quien creemos y la verdad salvífica que él nos ha comunicado, y para estimularnos a transmitirla con alegría en este Año de la Fe.

Pablo Largo Domínguez

Ephemerides Mariologicae 63 (2013) 189-190.

La Persona más desconocida de la Trinidad

(C. García, en Studium). El esquema con que el autor de El Espíritu Santo en los Santos Padres presenta la doctrina patrística sobre el Espíritu santo se fundamenta en una distinción utilizada por los Padres de la Iglesia: Economía y Teología. Con Teología se quiere expresar la interioridad, el ser de Dios por dentro, la única naturaleza del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Con Economía, se indica el designio divino de salvación, su entrada en esta historia mediante la existencia del verbo en carne con la encarnación y todos misterios de su vida. La economía de la salvación, desde la creación a la redención y a los novísimos nos manifiesta la interioridad plural de Dios: Padre, Hijo y Espíritu Santo. Siguiendo este esquema el autor ofrece un compendio muy bien realizado y estructurado de la doctrina patrística sobre el Espíritu Santo. Desde el significado de la palabra Espíritu para los Padres de la Iglesia, pasando por su faceta creadora y su relación con los profetas, hasta la Encarnación, su divinidad y su presencia en la Iglesia. Ilustrado con numerosas citas y acompañado de las imprescindibles aclaraciones etimológicas, este libro constituye un interesante acercamiento a la que tal vez sea la Persona más desconocida de la Trinidad.

C. García

Studium vol. LIII/1 (2013)

Una obra notable para la celebración de Pentecostés

(Ángel Gómez Escorial, en Betania). Ha sido un gran acierto reeditar, por parte de la Editorial San Pablo, Aquí y Ahora, obra del sacerdote holandés, Henri J. M. Nouwen, quien, con más de 40 libros publicados, llegó a ser uno de los primeros autores espirituales en las décadas de los ochenta y noventa del siglo pasado. Fallecido en 1996 y radicado en Estados Unidos y en Canadá, fue prácticamente un escritor en lengua inglesa. En un momento dado dejó su vida académica en las grandes universidades de Estados Unidos para convivir con deficientes mentales en una especie de comuna de Canadá.

Como decía, el éxito literario de Henri Jozef Machiel Nouwen fue, sencillamente, prodigioso y, tal vez, hoy aquella antigua fascinación del autor en la población creyente cristiana se esté perdiendo. Y es necesario reseñar que él tuvo tanto éxito entre lectores católicos como con las comunidades protestantes… Tal vez, su libro con más éxito fue El regreso del hijo pródigo: meditaciones ante un cuadro de Rembrandt. Y también alcanzó especial popularidad este Aquí y Ahora” que Nouwen escribió para demostrar que el Espíritu Santo está en las vidas de muchas gentes de diferente condición y sistema de vida. Lo mejor de Nouwen es su espontaneidad y su forma directa, alegre de llegar al corazón de lectores.

Analiza Henri J. M. Nouwen en la presente obra los variados y muy diferentes vuelos del Espíritu Santo en la comunidad humana y así el autor marca esos periplos dentro de unos ámbitos espirituales que se enmarcan en los ámbitos reflejados en siguientes capítulos Vivir el presente, Alegría, Conversión, La vida disciplinada, La vida espiritual, Oración, Compasión, Familia, Relaciones y Quienes somos. Yo me alegro muy especialmente de esta nueva salida de Aquí y Ahora, cuyo éxito ha sido notable a lo largo del tiempo, como indica la Editorial, que alude a la quinta reimpresión y a la primera edición del mismo en la colección Mambré. Me ha dado la posibilidad de volver a leerlo –debió ser publicado en torno al año 1994– y me sirve para decir sin rodeos que es una obra más que notable para ser leída en estas horas que nos acompañan en la celebración de Pentecostés, y también dentro del Año de la Fe. Lo recomiendo con todo el alma.

Ángel Gómez Escorial

Betania.es

Nº 793 (19 de mayo de 2013)

Garante e intercesora

He aquí un texto mariano sólido, dirigido a lectores
con un conocimiento del misterio de María,
sin estar específicamente cualificados en Mariología

(Antonio Mª Calero, en Vida Nueva). Acercarse a la persona y misterio de María de Nazaret es una tarea que ha apasionado a muchos autores en la Iglesia desde sus inicios. Es lo que ha hecho el profesor José Ramón García-Murga, marianista, al escribir esta obra (María-Mujer-Iglesia). Y lo ha hecho planteando una pregunta que, en su simplicidad, es enormemente desafiante: ¿Por qué María si ya tenemos a Cristo? Estamos ante un texto
mariano sólido, bien fundamentado, dirigido a personas que ni carecen de todo conocimiento del misterio de María ni están específicamente cualificadas en el ámbito de la Mariología.

La obra está dividida en tres grandes apartados: María en la Escritura (fundamentación bíblica); María en la cultura y en la tradición (dimensión histórica); y el destino de María, vocación de la Iglesia (aspecto específicamente eclesial). La metodología seguida la aclara el propio autor: «Nuestra metodología
será, al mismo tiempo, narrativa y global, siguiendo los pasos característicos –bíblico, histórico y sistemático– de la reflexión teológica» (p. 16). Confiesa además: es «la perspectiva María, Mujer, Iglesia la que adoptamos en esta obra, con el fin de descubrir el lugar que corresponde en la fe cristiana a la madre del Señor» (p. 112). Perspectiva reafirmada una y otra vez: «La analogía María-Mujer-Iglesia centra nuestro interés» (p. 129).

En la primera parte, de la mano de los evangelistas, presenta la persona y misterio de María en forma de teología narrativa, abordando cuestiones referentes a la situación social, política y particularmente religiosa del contexto en que aparecen Jesús, María y José.

La segunda gran sección es una síntesis que se nos antoja excesivamente densa de la historia de la Mariología. De hecho, el propio autor presenta esta parte como «una breve visión de las diferentes maneras con que la figura de María ha sido pensada y vivida desde el cristianismo primitivo hasta nuestros días» (p. 112). Tras recordar que, «a fuerza de acentuar lo maravilloso metiéndolo paradójicamente en lo cotidiano, el tardo Medioevo desconoció por completo la imagen bíblica e histórica de María» (p. 151), afirma que «la influencia activa de María en la difusión de la salvación, que más tarde llamaremos maternidad espiritual, aparece como la aportación mariana más característica del tardo Medioevo» (p. 153). Al presentar la figura de María en el siglo XX (p. 185s.), aborda algunas cuestiones que tienen alguna relación con el tema de María: la mujer y la liberación, la ordenación de la mujer, la teología hecha por mujeres, y el papel de las instituciones (pp. 193-201).

En la tercera parte, a la luz de las dos anteriores, presenta el misterio de María como paradigma de la Vocación de la Iglesia. Es una parte llena de riqueza teológica y de sugerencias, para que la Iglesia sea, cada vez más, María; y para que María sea, cada vez más, «una purísima imagen de lo que la misma Iglesia, toda entera, ansía y espera ser» (SC 103).

Clave antropológica

Al abordar la persona y el misterio de María, aparece claramente la clave antropológica en que está concebida toda la obra: «No desviemos la mirada de su imagen terrena, la mujer pobre y pequeña, una entre tantas, y siendo así, entre todas bendita» (p. 214). En virtud de esa clave, el autor afirma sin ambages
que María «conoció la atracción hacia el mal que llamamos concupiscencia», de la misma forma que «hubo de enfrentarse con situaciones y acontecimientos que suponían un ejercicio continuo de su libertad» (pp. 214-215). Recuerda, además, que «la antropología actual, holística (…) contribuye a considerar a María, no como belleza desencarnada (…), sino como mujer de carne y hueso, concreta, comprometida en el trabajo cotidiano. Frágil, pero decidida a no arrojar nunca la toalla» (p. 285). En esta misma clave aborda también los temas de la dimensión pública de la figura de María y la impronta liberadora de la misma con su poder de integración manifestado tanto en el canto del Magníficat como en la aparición de Guadalupe (pp. 292-298).

Leitmotiv de toda la obra es la analogía María-Iglesia: «La relación María-Iglesia, recuperada y felizmente mantenida en el Vaticano II y después, resultará
clave para nuestra reflexión» (p. 16). Una analogía, establecida por los Santos Padres (pp. 133-134), que «se difumina al individualizarse la figura de María» en la Edad Media (p. 152).

Al final del volumen, ofrece el autor una amplia bibliografía con obras y artículos sobre el misterio de María desde diversas perspectivas. En este punto, echaríamos de menos algunas obras de particular relieve: por ejemplo, el Dictionnaire des “apparitions” de la Vierge Marie, publicado por R. Laurentin y P. Sbalchiero en 2007. Si, como dice el autor, «el estudio y discernimiento de las apariciones constituye hoy un sector importante de la mariología» (p. 290), hubiera sido oportuno reseñar esta obra, que, por cuanto nos consta, es exhaustiva sobre esta materia. Algo semejante se podría decir en relación con la bibliografía de S. De Fiores, que nos ha dejado una excelente obra personal en su Nuovissimo Dizionario Maria en tres volúmenes (2006-2008).

La obra se abre y se cierra con una misma pregunta: ¿Por qué ocuparnos de María si ya tenemos a Cristo? De su respuesta se deduce que es la autenticidad del hecho de la encarnación del Verbo de Dios en el seno de María lo que hace imprescindible a esta Mujer como garante de que, gracias a la encarnación del Verbo, la salvación del hombre está asegurada. Desde este núcleo central, no solo
se explicará la presencia y la intercesión de María en la vida de la Iglesia, sino que «adquiere toda su relevancia en el tiempo que media entre la resurrección y la parusía, es decir, en el que ahora vivimos» (p. 302).

Antonio Mª Calero, SDB

Vida Nueva 2.848 (18-24 de mayo de 2013) 48

San Pablo edita «Hipótesis sobre Medjugorje», una investigación sobre las apariciones de la Virgen

Según el autor, existe una continuidad desde las apariciones
de la Virgen a Catalina Labouré

(SP). Sin duda, el fenómeno de las apariciones de la Virgen en el santuario de Medjugorje, en Bosnia-Hezegovina, llama poderosamente la atención tanto por la cantidad de apariciones desde el 24 de junio de 1981 hasta nuestros días, como por el número creciente de conversiones y curaciones que se han dado, algunas de ellas muy comentadas en los medios de comunicación. Son numerosos también los libros que se han editado para intentar conocer y comprender el fenómeno. Uno de los más destacados es Ipotesi su Medjugorje, de Diego Manetti (San Paolo Editrice), que lanza ahora San Pablo en España con el mismo título: Hipótesis sobre Medjugorje.

Diego Manetti, profesor de Historia y autor de varias obras marianas, plantea en esta interesante obra la hipótesis de que el fenómeno de Medjugorje es la conclusión de un recorrido que comenzó en 1830 con las apariciones de la Virgen a Catalina Labouré. Para ello, atiende a la historia de las apariciones desde entonces y analiza con objetividad el fenómeno de Medjugorje en toda su extensión: la identidad de los videntes, los mensajes de la Virgen, las evidencias de la ciencia, la postura oficial de la Iglesia, los secretos y sus numerosos frutos en forma de conversiones y curaciones. Manetti también trata de dar respuesta con esta obra algunas de las preguntas más frecuentes cuando se aborda el fenómeno de las apariciones de Medjugorje: ¿Son auténticas las apariciones de la Virgen? ¿Por qué se dan allí tantas conversiones? ¿En qué consisten los diez secretos anunciados?

Hipótesis sobre Medjugorje , que estará disponible en las librerías a finales de mayo, cuenta con un prólogo de Pablo Cervera Barranco, sacerdote, director de la revista Magníficat, y un apéndice con una selección de textos de los mensajes de Medjugorje.

 

La esperanza de un nacer en Dios

(Teófilo Viñas, en La Ciudad de Dios). «Con esta reflexión, inspirada en el último artículo del Símbolo de los Apóstoles –nos dice en el Prólogo G. Vigini–, se nos introduce en el corazón de la fe y la esperanza cristianas». De hecho lo que aquí –Creo en la vida eterna– nos ofrece el recientemente fallecido Card. Martini nos invita a superar el miedo a la muerte, instintivo en todo ser humano y que tantas veces acaba en situaciones de angustia paralizante. La superación del miedo da paso a una gozosa experiencia de paz. Pero la victoria sólo se consigue poniéndose confiadamente en los brazos de un Dios que se nos ha revelado como Padre amoroso y que nos quiere siempre, en vida y en muerte, a su lado.

No, no hay recursos mágicos para ello; sencillamente hay que dejar que penetre hondo el contenido de estos títulos que llevan los apartados del libro: «Vencer el miedo a la muerte», «No se vive para la muerte, sino para la vida», «Palabras de vida eterna», «Vigilantes en la espera», «La fuerza de la consolación de Jesús», «La revelación de la belleza que salva», «El amanecer de un mundo nuevo», «El asombro de la mañana eterna» y «El día del nacimiento en Dios». Si, al tiempo que se ahonda en ellos, se toma conciencia de que el Dios en quien creemos nos acompaña en nuestro caminar y avivamos la confianza en su perdón y su acogida, acabaremos convencidos de que el miedo a la muerte y a otros miedos que lleva aparejados han huido de nosotros y ha brotado la esperanza de un nacer en Dios.

El Cardenal Carlo Maria Martini que recorrió este itinerario, nos transmite sus propias experiencias desde una escucha atenta de la Palabra de Dios, con la que estaba familiarizado precisamente por su dedicación a la Sagrada Escritura en cuyo estudio había obtenido el título de Doctor. Palabra cultivada en el estudio académico, pero que se hacía vida en él a través de la oración, y desde ahí transformará la propia vida y le impulsará a consumirla para la causa del Evangelio. Como buen hijo de san Ignacio de Loyola en muchas de estas páginas se dejan sen tir ecos de aquel hombre providencial que hizo muy suyas las palabras de Jesús: «¿Qué provecho sacará un hombre si gana el mundo entero y viene a perder su alma?».

El libro termina con un último apartado que lleva por título «El Señor está cerca»; en él se recogen catorce oraciones, que brotaron, sin duda, al hilo de los temas reflexionados amorosamente por el Cardenal Martini. Cada una de ellas puede servir de trampolín que nos ayude en el intento de lanzarnos confiadamente hacia el Dios de las promesas. Toma, lee, ora.

Teófilo Viñas

La Ciudad de Dios, vol. 226, año 2013, nº 1, 270.