El Vía Crucis de la Jornada Mundial de la Juventud

 (SP). Este Vía Crucis con los Jóvenes recoge el Vía Crucis que se celebró el viernes 19 de agosto de 2011 con motivo de la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ) en Madrid. Fotografías a color de los catorce pasos procesionales procedentes de toda España presentes en el Vía Crucis acompañan a los textos que se meditaron en cada una de las estaciones. Textos tomados de la Sagrada Escritura, con comentarios elaborados por las Hermanas de la Cruz, la orden fundada por santa Ángela de la Cruz. Bellamente editado, el libro contiene, además, el discurso que Benedicto XVI pronunció al final del acto y una oración del Papa a la Virgen.

San Juan y su vivencia con Cristo

(SP). Yohanan. San Juan y su vivencia con Cristo es un oratorio en dos actos escrito para ocho solistas, coro de voces blancas, coro de voces graves, conjunto instrumental y órgano, cuyos autores –Aurelio Martínez López (música) y José Antonio Quesada Hurtado (letras)– dedican a la Cofradía de San Juan Evangelista de Torrevieja en el LX Aniversario de su fundación. A través de sus 16 temas este oratorio representa algunos pasajes de la vida de Jesús, reflejo de su personalidad extraordinaria, que fueron presenciados y vividos por Juan (Yohanan).

Estos son los temas que componen el oratorio:

Primer acto: 1. Obertura. 2. In principio… 3. Juan en el Mar de Galilea. Mi hora décima. 4. Juan en Cafarnaún. Cafarnaún. 5. Juan en casa de Jairo. Talitá kum. 6. Juan presencia la transfiguración. Magna luz. 7. Juan en el discurso escatológico. Temblarán las piedras. 8. Juan prepara la cena de la última pascua. La sagrada estancia.

Segundo acto: 9. Juan reclina su cabeza. En tu pecho. 10. Institución de la Eucaristía. Sacrificio. 11. Juan con Jesús en el huerto de los olivos. Abba, Padre. 12. Juan al pie de la cruz. Su mandato. 13. Juan es testigo del sepulcro vacío. Rabbuní. 14. Juan es testigo de la aparición. Entre nosotros. 15. Juan nos habla. El gran misterio. 16. Conclusión.

El árbol de la cruz

(Miguel de Santiago, en Ecclesia). Un buen libro para la Cuaresma es El árbol de la cruz (150 reflexiones so­bre la cruz y el crucificado) de Eduardo de la Hera. Este sa­cerdote palentino, teológicamente bien formado, que escribe con pulcri­tud estilística y sabe servirse de ejem­plos, textos y citas literarias, aporta contenidos teológicos y espirituales para la reflexión del cristiano acerca de cuestiones fundamentales como el sentido del dolor y el aspecto reden­tor de la cruz. Encontramos, pues, reflexiones teológicas, meditaciones es­pirituales, contemplación devota, con­frontación existencial con la vida cotidiana. Ante la cruz podemos tener distintas actitudes: elevar plegarias, suspiros, quejas, «improperios» como los del mismo Jesús, contemplar la faz del crucificado, expresar nuestros su­frimientos y abatimientos en medio de las dificultades, preguntarnos por las razones de Dios para elegir el camino del dolor, contemplar a tantos y tantos crucificados que a lo largo de la historia también han sido víctimas inocentes, injustamente atropelladas… Pero la cruz de Cristo nos libera, nos encamina a la resurrección y la gloria, nos abre a la esperanza del futuro, a una vida plena. El árbol de la cruz tie­ne un tono divulgador y espiritual, está escrito con pulcritud literaria, es­cuchamos la voz íntima y queda del autor, que nos apremia a ser valientes y anunciar el misterio de la cruz en todo tiempo y lugar, nos exhorta a denun­ciar todo aquello que trata de vaciar de contenido y significado los misterios fun­damentales del cris­tianismo y nos invita a vivir con intensidad espiritual las celebra­ciones populares del cristianismo. Quizá estas páginas sean fruto del compromiso pastoral del autor por razón de su cargo de delegado episcopal para las cofradías pe­nitenciales palentinas.

Miguel de Santiago

Ecclesia 3.610 (18 de febrero de 2012).

Por sus frutos los conoceréis

(Miguel de Santiago, en Ecclesia). El historiador Juan María Laboa en Por sus frutos los conoceréis (Historia de la caridad en la Iglesia) hace una historia trasversal, en el sentido de que recorre un tema –el del ejercicio de la virtud de la caridad– y elabora pequeñas monografías, o mejor, capítulos, en los que aparecen medio centenar de hitos significativos de la práctica de la caridad a lo largo de veinte siglos de historia de la Igle­sia. Damos por buenas las afirmacio­nes que el autor hace en esta historia concreta –la de la caridad en veinte siglos de Iglesia–, tanto por su amplia producción histórica como por la me­todología elegida y por la amplitud de los destinatarios; la obra no necesita, por tanto, bibliografía, pero notamos que las pocas notas a pie de página que aparecen son casi exclusivamente extranjeras y muy pocas las elegidas de significativos autores españoles. El libro tiene una exposición clara y rotunda y con un lenguaje asequible. Las calas en esos momentos llenos de gestos concretos de amor ponen de relieve hechos fundamentales de trascendencia histórica donde queda patente la caridad de los seguidores más consecuentes de las enseñanzas de Cristo, que no son precisamente, ni necesariamente, jerarquías de la Iglesia; Laboa no solamente registra esos hechos y acontecimientos, sino que los docu­menta y añade apostillas o comenta­rios curiosos y provocadores para una espiritualidad más comprometida en el seguimiento de Cristo. No hay que perder de vista que ha titulado el libro con una frase tomada del capítu­lo 7 del evangelio de san Mateo. La coherencia entre lo que se cree y lo que se practica es la verdadera señal del cristiano. El ejercicio de la caridad siempre ha estado presente en la vida de la Iglesia de Cristo; multitud de cristianos, desde el anonimato, han sido el rostro cercano de Dios Padre y han vivido la fraternidad sobre todo con los más débiles y necesitados. Si bien Laboa nos hace patentes los mo­mentos gloriosos de la historia de la Iglesia que aparecen como los signos más notables de la credibilidad de los discípulos de Cristo, no por ello deja de advertir errores, de asumir mise­rias, de hacer autocrítica. La Iglesia es santa, porque es obra de Cristo, el Hijo de Dios, pero es también pecadora, pues está formada por hombres, con sus grandezas y también con sus limitaciones, miserias y pecados.

Miguel de Santiago

Ecclesia 3.610 (18 de febrero de 2012).

Gian Franco Svidercoschi: «El clericalismo frena cualquier cambio en la Iglesia»

SAN PABLO PUBLICARÁ SU LIBRO DOLOR DE LA IGLESIA

(Darío Menor, en Vida Nueva). El veterano vaticanista italiano Gian Franco Svidercoschi, exvicedirector de L’Osservatore Romano y autor de numerosos libros sobre Juan Pablo II (como Un Papa que no muere), ha escrito un ensayo valiente. Con el título de Mal di Chiesa. Dubbi e speranze di un cristiano in crisi (Dolor de la Iglesia. Dudas y esperanzas de un cristiano en crisis), de próxima publicación en español por la editorial San Pablo, denuncia algunos de los grandes problemas de la Iglesia, como el clericalismo, el ninguneo a los laicos, la incapacidad de algunos colaboradores del Papa y los propios errores personales de Benedicto XVI en su pontificado.

¿Cómo han sido las reacciones a su obra dentro de Italia?

En el Vaticano, hubo quien me dijo que no debía publicarlo. Luego han dicho que en la Secretaría de Estado pensaban que no debía escribir un libro así. Sin embargo, he visto que, poco a poco, se ha hecho un hueco. Los medios católicos italianos han reaccionado bien, lo que demuestra que hay ganas de respirar, de hablar. En los últimos tiempos vemos una Iglesia demasiado cerrada en sí misma. Todos nos habíamos habituado a ello. Yo mismo me planteaba si tenía o no que publicarlo. Si quienes critican a la Iglesia son periodistas ajenos a ella, todo va bien, pero si la crítica viene de dentro, no gusta. Sin embargo, muestra que la Iglesia está viva y que hay libertad. Un importante cardenal me animó mucho a publicarlo. Decía que había que tener la valentía de decir estas cosas. Le respondí: «Eminencia, podía también decirlas usted». Adujo que no, que no podía.

Usted aboga por un cambio de rumbo en la Iglesia. En Friburgo, Benedicto XVI pedía la reforma y «desmundanización» de la Iglesia. ¿Por qué no llega esta?

Este Papa ha llegado tarde al papado. No tiene la edad para llevar a cabo una reforma desde cero, pero tampoco tiene ayudas ni de la Curia romana ni del episcopado. En Alemania decía que había un riesgo de que las estructuras sofocasen el espíritu. Los primeros en criticar ese mensaje fueron los obispos alemanes. ¿Cómo pueden cambiarse las cosas si, aunque un Papa dice que hay que hacerlo, el episcopado defiende lo existente? Esta situación ha quedado al descubierto con la cuestión de la pedofilia.

¿Es, pues, un problema de organización?

También de doctrina moral, pues la Iglesia parece estar hecha solo de prohibiciones en lugar de ayudar a la libertad de las personas. Muchos obispos han defendido la casta, en lugar de a las víctimas. Al trasladar el problema de los abusos a la dimensión universal de la Iglesia, ves que la culpa de todo la tiene este sistema clerical. Se ha desarrollado un sistema donde el sacerdote es el único que manda. Donde se ve de forma más evidente es en los episcopados y en la Secretaría de Estado. La Curia se ha convertido en un poder, si no alternativo al Papa, al menos paralelo. Ella hornea continuamente documentos que luego no llegan a la gente.

¿Dónde está la Lumen Gentium?

¿Viene este clericalismo de un olvido del Concilio Vaticano II?

El sistema clericalista está en el origen de muchos problemas, frena todo cambio en la Iglesia. Cada uno defiende su parcela de poder. Esta Iglesia debe cambiar. ¿Cuál es el documento del Concilio que no ha sido nunca desarrollado en su totalidad? El documento fundamental: la Lumen Gentium. Los tres problemas principales que plantea siguen sin resolverse.

El primero es el de que la Iglesia debe ser más espiritual, más evangélica, menos institucional y menos jerárquica. Segundo, la Iglesia como Pueblo de Dios. Todos son iguales, del Papa al último de los creyentes. ¿Hay hoy en la Iglesia este reconocimiento? Tercero, la Iglesia colegial. Esto supondría un mayor equilibrio entre el poder papal y el de los obispos. De estos tres puntos, que son fundamentales para hacer una Iglesia a imagen de Dios, no hay hoy casi nada.

Darío Menor

Vida Nueva 2.788 (10 de febrero de 2012).

Diccionario de Iconografía y Arte Cristiano

Las más de 500 voces reunidas en este completo diccionario de “Iconografía y Arte Cristiano”, en el que han colaborado autores de reconocido prestigio, ofrecen una visión de conjunto, abierta y plural, de la historia del arte cristiano y de la vivencia de la fe de personas y pueblos a lo largo de los siglos. Incluye índices de lugares y de nombres e ilustraciones en blanco y negro: dibujos, grabados, plantas, planos… Todo en 1632 páginas. Ya a la venta en la Red de Librerías SAN PABLO y Paulinas de toda España.

Existe un vasto patrimonio de la humanidad que puede ser encuadrado en el epígrafe de iconografía y arte cristiano. Este diccionario, creado como instrumento a la par analítico y sintético para introducir en una lectura histórico-crítica actualizada y pertinente del arte cristiano, explora el origen y significado de ese vasto patrimonio. El análisis se centra en las obras de arte, desde el ajuar litúrgico y el objeto devocional más pequeño hasta la más monumental edificación, pero no olvida el tamiz teológico de fondo, la vida de la comunidad eclesial y las reformas litúrgicas del siglo XX, ni desatiende a la historia del arte ni a la historia del cristianismo, a las principales corrientes y estilos artísticos, a los lugares que en sí mismos son centros de cristiandad.

Pincha aquí para ver Ficha de producto.

Director General: P. Juan Antonio Carrera, ssp 

Problemas éticos relacionados con la vida

(F. J. Alarcos, en Proyección). Nos encontramos ante un texto, Cruzando el puente, con doble personalidad, como no podía ser de otra manera cuando son dos los autores del mismo. Los seis capítulos primeros, centrados en los problemas relacionados con el comienzo de la vida humana, los desarrolla Ignacio Núñez de Castro. En el primer capítulo se aborda la dignidad y vulnerabilidad del embrión, cuestión que condiciona la posición del autor ante los siguientes temas: la reproducción humana asistida, la donación y las células madres y la interrupción del embarazo. Su conocimiento de los datos que provienen de la biología, de la que es especialista, son de alta importancia para las valoraciones éticas desde la posición oficial del magisterio de la Iglesia católica. Quizás hubiese sido interesante, para responder al título de la obra, haber «cruzado el puente» y encontrarse con otras posiciones morales. En un segundo momento, y en estrecha relación con el inicio de la vida, están los temas de la ingeniería genética y las implicaciones éticas que presenta el estudio del genoma humano.

La segunda parte, elaborada por Eduardo López Azpitarte, está dedicada a las acciones que atentan contra la vida humana y que ponen en peligro la integridad de las personas, biológica o psicológicamente: la pena de muerte, el suicidio, la eutanasia, preparación y ayuda en el envejecimiento, el cuidado a los pacientes y moribundos, la verdad al enfermo, experimentos sobre seres humanos, trasplantes de órganos, drogas y psicofármacos, el respeto a la intimidad y a la tierra en que vivimos. Se destila, en todos los temas que aborda, el profundo conocimiento de la textura, complejidad y densidad de lo humano, así como la fidelidad creativa a la tradición de la Iglesia y a su magisterio en el terreno moral, sin restricciones en lo que podría ser revisable sin afectar al núcleo de la fe católica. De los dos autores se desprende, y esto es posiblemente lo más interesante del texto, que la pluralidad moral en el seno de la Iglesia es posible, que es necesaria la coexistencia de diferentes tendencias, como muestra la historia de la teología en las controversias entre distintas escuelas a lo largo de siglos, que lo que está en juego en nuestro tiempo no es tanto la verdad cuanto la pereza y el miedo en su búsqueda.

F. J. Alarcos

Proyección LVIII (2011) 501-502.

La nueva apuesta de Miguel Sánchez Moreno

(Maite López, en Vida Nueva). Recientemente, San Pablo, en su línea editorial de fomentar la música litúrgica, ha editado otro disco dedicado a este género: la Misa de la misericordia, una obra formada por 13 canciones interpretadas a capella para cuatro y cinco voces mixtas.

La misa es obra de Miguel Sánchez Moreno, compositor y director de la Coral Alba Jarameña, de Puebla de Almenara (Cuenca), quien ya estrenó en 2008 la Misa del alba con esta misma editorial.

Además de estas dos misas, ha compuesto un gran número de canciones religiosas y profanas de variados estilos y épocas corales, trabajando también durante años en la música popular con arreglos propios. Es licenciado en Teología por la Universidad Pontificia de Salamanca y en Psicología y Filosofía por la Universidad Complutense de Madrid.

Siguiendo muy de cerca la línea de renovación litúrgica del Concilio Vaticano II, los temas que componen esta Misa de la misericordia son de gran belleza y sencillez, combinando el gusto musical con unos textos asequibles para la asamblea.

Miguel Sánchez da prioridad a la participación en el ámbito litúrgico y concibe el canto como un elemento esencial en el que los creyentes expresan comunitariamente sus vivencias y sentimientos.

En esta ocasión, el autor ha contado con la inestimable colaboración de la Coral Santiago Apóstol, de Casarrubuelos (Madrid), un coro de 42 voces vinculado a la parroquia del mismo nombre. Desde su fundación, en 2007, la dirección musical de la Coral corre a cargo de Mariano García Sánchez, responsable del repertorio (incluyendo la composición y los arreglos de muchas de las piezas).

En tan poco tiempo, esta agrupación ha tenido un notable recorrido, llegando a contar con más de 80 actuaciones y conciertos. El disco es su primera experiencia discográfica y, sin duda, su mejor carta de presentación.

Maite López

Vida Nueva 2.788 (10 de febrero de 2012).

Presentación de la fe cristiana en contexto contemporáneo

(S. Béjar, en Proyección). San Pablo publica la cuarta edición de Creer, esta magnífica obra del jesuita francés, profesor de teología del Centre Sévres en París, B. Sesboué. Una cuarta edición indica, de por sí, la buena acogida de esta presentación de la fe cristiana en contexto contemporáneo. El autor reflexiona sobre el credo apostólico con un lenguaje ágil, sencillo de entender para el gran público wat mismo tiempo, profundo. La misma estructuración del credo le ofrece el criterio de organización interna de su obra, en tres partes: 1. Creo en Dios Padre; 2. Y en Jesucristo, su único Hijo; 3. Y en el Espíritu Santo que vive en la Iglesia. Esta estructuración está precedida de un preámbulo donde, a la manera de un pequeño tratado de teología fundamental, el autor reflexiona sobre la posibilidad y significación de la fe en nuestros días. Es interesante subrayar la existencia, al final del libro, de un léxico de términos filosóficos y teológicos que pretende facilitar la lectura a toda persona que no esté especialmente avezada en el estudio de la teología. En definitiva, se trata de una obra muy recomendable que puede apoyar, y mucho, la labor formativa de grupos y comunidades cristianas.

S. Béjar

Proyección LVIII (2011) 501.

EJERCICIOS ESPIRITUALES 2012

“La fidelidad creativa a cien años del carisma paulino”

Entre los días 22 de enero y el 5 de febrero, en dos tandas sucesivas de unas cuarenta personas cada una, y con alto porcentaje de satisfacción, la casi totalidad de la Familia Paulina de España hemos hecho los Ejercicios Espirituales correspondientes al año 2012. El animador de ambas tandas ha sido el P. Teófilo Pérez. La temática de las meditaciones, teniendo como texto de referencia el libro autobiográfico del Fundador “Abundantes Divitiae”, se centró en la Carta anual del Superior General titulada “La fidelidad creativa a cien años del carisma paulino”, completada con otros temas alberionianos relacionados con algún punto del citado libro. Nuestro punto de encuentro ha sido la Casa de oración “La Concepción”, situada en el pueblo segoviano de Navas de Riofrío, a unos 80 km. de Madrid.

Primer Turno

Segundo Turno

Galería de Fotos